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Mencionar Korn a la mayoría de personas los hará pensar inmediatamente en el nu-metal – el movimiento musical de finales de los 90s y principios de los 00s conocido por música pesada y letras aún más pesadas. Sin embargo, el tiempo ha demostrado que la banda de Bakersfield es mucho más versatil que sus compañeros con pantalones flojos. Hay que darles crédito por su inclinación con colaboradores interesantes – Skrillex, Ice Cube, Evanescense – y la voluntad de ver la música como algo maleable. Dubstep, synth-pop, hip-hop: durante tantas decadas, Korn lo ha incorporado todo.
Saliendo este Viernes, el nuevo disco de Korn ‘Requiem’ es otra formidable adición al catálogo de la banda – ayudado claro por tener que pausar su gira y tener mucho tiempo para experimentar. «Algunas canciones tienen 20 pistas vocales», dice Jonathan Davis. «Hay un montón de voces, y las hice todas en diferentes micrófonos, y todas estas capas diferentes, todo esto toma mucho tiempo, pero eso era todo lo que teníamos»
Davis se ha mantenido ocupado fuera de Korn, lanzando su disco solista (2018, Black Labyrinth) y haciendo un cover de «It’s a Sin» de los Pet Shop Boys. En la víspera del lanzamiento de Requiem, Davis habló sobre su carrera temprana como DJ, su gusto por la música country y Duran Duran, la inclinación de Korn por los covers y el lugar de la banda en la música moderna.
Requiem fue hecho de manera diferente porque no pudieron tocar en conciertos mientras trabajaban en él. ¿Cómo cambió eso el proceso creativo?
JD: No había presión. Usualmente cuando hacemos discos, simplemente nos reunimos y lo hacemos, pasamos cuatro, cinco, seis meses en ocasiones, y nos metemos al estudio y escribimos hasta que tenemos 15 canciones grabadas.
En este caso, nos juntábamos en bloques de 10 días, y entonces nos íbamos a casa por un mes. Una vez que estuvieran terminadas, regresábamos y grabábamos todas sus partes [de la banda], yo gaste mucho tiempo con las voces. Simplemente el sentimiento de que no había giras pendientes o el sentimiento de que tienes que hacer esto o aquello, se sentía como si estuviéramos en un tiempo fuera forzado, realmente fue muy creativo para nosotros. Siempre hay esa presión, y usualmente recae en mi, porque siempre soy el último en empezar porque necesito que la música este terminada por completo para que yo me pueda enchufar y hacer lo que hago.
En cuanto al sonido, también, la forma en que lo hicimos – hicimos mucha grabación análoga, lo cual me encanta. Prefiero ese medio cuando estamos trabajando con Korn. Para algunas bandas esta bien lo digital, para nosotros, tocar y grabarlo análogo y después capturarlo en digital, sonaba muy genial. Y puedes notar la diferencia, si enciendes el radio, escuchas a las bandas modernas de rock y todas suenan casi igual, las canciones son distintas por supuesto, pero el sonido como tal es el mismo. Así que cuando escuchas este disco, es un poco diferente y realmente disfruto eso.
Para Requiem, ¿encontraste alguna inspiración creativa diferente o sorpresiva?, ¿estábas escuchando algo que realmente te inspirara?
JD: Lo que realmente me ha inspirado recientemente: he estado escuchando mucha música de los 30s y 40s, como Cab Callowat y The Andrew Sisters y cosas por el estilo. Quizá con todas las harmonías y cosas que hice, eso me inspiró. Pero eso también salió de la inspiración de escuchar discos viejos de ELO, ABBA, Def Leppard. Todos esos discos donde hay muchas capas para obtener vocales inmensas. Me encanta hacer eso. Eso realmente me inspiró y fui con todo en este disco
Es verdad – no todos pueden obtener el efecto de Mutt Lange (productor). Puede sonar como un desastre enorme.
JD: Tienes que hacer todo tipo de cosas, hay diferentes formas de capturar la voz o si no ya no funciona. Empieza a sonar muy lodoso y no puedes realmente escuchar.
También cuando hacemos discos de Korn, yo soy el nerd de la producción, me encanta todo eso. Así que trabajar con Chris Collier en eso fue realmente divertido. La mayoría de productores estos días les gusta trabajar en una caja, o sea en la computadora y tienen todo tipo de plugins, pero yo prefiero el hardware.
Después de estar 30 y tantos años en una banda, es muy bueno aún tener esa inspiración y emoción y decir «Muy bien, hagámoslo de esta forma». Eso siempre es gratificante.
JD: Es divertido. Toda la música que yo disfruto y me encanta fue hecha en los 60s y 70s, en los 30s y 40s, antes de la computadora y antes de que todo fuera perfecto. Odio la música que es perfecta. Pero cuando escucho discos viejos, escuchas pequeñas inconsistencias y cosas por aquí y por allá que hacían la experiencia de escucha más relevante. Había como un alma pulsante en la música, fluía, no había clicks, nada de eso, así que más o menos extraño eso. Cuándo llegue el siguiente probablemente lo hagamos directamente en cintas y después digitalmente. Me encanta eso. Parece que últimamente el elemento humano ha sido arrancado de la música rock.
What It Is, country
Lanzaste una versión country de tu canción «What It Is» en 2020. ¿Qué te inspiró a hacer eso? ¿Fue la pandemia?
JD: Cuando salí de gira, mi banda (solista) es toda de Nashville. Todos ellos son músicos de country y son increíbles. En cualquier momento yo decía, «hagamos algo tipo funk de los 70s o con sentido latino». Yo podía decir cualquier cosa y ellos lo hacían, hacían la progresión de acordes pero en ese estilo musical. Hice una una versión country, escogimos «What It Is» y el resultado sonaba tan bien, era tan diferente, simplemente seguí con ellos.
En su momento le pregunte a Nick Raskulinecz (productor, The Serenity of Suffering & The Nothing), «¿podemos grabar esto en Nashville?», porque su estudio está en Nashville y lo hicimos a la vieja usanza. Había tres microfonos en el kit que es como lo hacían antes, todo fue grabado en cinta, realmente me encantó. Nuestro estudio en Bakersfield era el estudio de Buck Owens (Cantante country), lo traigo (el country) muy arraigado, fue realmente divertido.
Ya que creciste en Bakersfield, iba a preguntar si eso tuvo también algún impacto porque la ciudad es la zona cero para cierto tipo de música country.
JD: Si, el sonido Bakersfield – la explosión de los 50s, 60s y 70s que surgió de la costa oeste. Ellos lo llaman el Nashville Oeste, me encanta la historia de aquí. The Rolling Stones hablaron sobre Bakersfield, los Beatles hicieron un cover de «Act Naturally» de Buck Owens. Fue un momento enorme en la música y vino de Bakersfield.
Yo tengo el lugar de dónde todo surgió (el estudio). Todos grabaron ahí, hicieron cosas ahí, así que es emocionante. Adoro la historia y la vibra de ese lugar, es muy inspirador para mi y para la banda, ellos aman estar ahí.
¿Cuánto tiempo has tenido el estudio?
JD: Se lo compré a la familia Owens, pero crecí en ese edificio. Mi papá tenía un estudio de grabación antes que yo, así que literalmente yo estuve ahí cuando era un niño. Ahora mis hijos andan por ahí también y estoy haciendo música ahí justo como mi papá lo hacía, así que fue un circulo completo, es un lugar fantástico. (Davis se hizo con el estudio en 2010 luego de que su padre lo cerrara en 2008).
El estudio es de 1967, todo es art deco. Bueno, esta en un cine – el cine fue construido en 1938, y era art deco y es hermoso. Buck llegó y lo hizo muy al estilo groovy de los 60s, con esferas en el techo y estas raras alfombras. Hay paneles de madera en todos los muros, así que tiene una vibra de los 70s increíble y lo hemos mantenido así todo el tiempo.
Cuando eras niño y corrías por el estudio, ¿cuál fue el ímpetu que te hizo decir: «quiero ser músico»?, ¿Cuál es tu recuerdo musical más antiguo?
Mi recuerdo musical mas antiguo es ir a ver a mi papá tocar. El tocaba en bares de por ahí, el hizo giras, era un músico que hacía giras. Fueron tiempos increíbles cuando yo era niño.
La primer cosa que me hizo realmente convencerme de ser músico fue ver el musical «Anticristo superestrella» de Andrew Lloyd Webber. Yo tenía tres años, mi papá y mi mamá estaban en el musical y mi próximo padrastro hacía de Judas.
Ese musical – no sé, había algo especial en él. Quería ser músico desde entonces, mi papá y yo solíamos tocar juntos. Yo empecé tocando la batería cuando tenía tres o cuatro años. De hecho algunas veces fui a tocar al bar con él, tocaba dos canciones con ellos y después me tenía que ir, yo empecé cuando era un niño.
Tocando la gaita por culpa de Star Trek II: The Wrath of Khan

Y después empezaste a tocar la gaita inspirado en Star Trek II: The Wrath of Khan, ¿es correcto?
Si, fue cuando Spock estaba muriendo y su ataúd empezó a salir. Pero crecí escuchando grabaciones de gaitas gracias a mis abuelos.
Cuando hicieron «Amazing Grace», yo dije, «Quiero tocar la gaita». La preparatoria a la que asistí tenía una banda, así fue como empecé a aprender a tocar la gaita. Incluso competí un par de veces y todo eso, era divertido.
Después terminé siendo un gaitero rockandrollero (risas), los primeros días la gente se asustaba, primero, no entendían el sonido que salía de nuestras bocinas ni que estábamos haciendo y después mi flaco trasero salía tocando la gaita y lo llevaba al borde realmente, todo mundo estaba cómo, «¿qué carajo está pasando?».
DJ a mediados de los 80s
Fuiste un DJ a finales de los 80s.
Me encantaba el freestyle antiguo de Nueva York. Y el hip-hop de la vieja escuela, realmente me enganché. Antes de eso, en la secundaria, yo escuchaba a Mötley Crue y a Dio y entonces mi papá se hizo cristiano y quemó todas mis cintas. Entonces me enfoqué en Skinny Puppy y Ministry y toda la cosa que tenía que ver con Wax Trax Chicago. Y después de pasar por esa fase, quise ser DJ y empecé a hacerlo y a escuchar toda esta música.
Lo que realmente me inspiró fueron estos dos tipos de Bakersfield llamados Baka Boys, que salieron en la radio Power 106 de Los Ángeles. Ellos son grandes DJs, pero solían grabar cintas y yo las escuchaba. Y entonces empecé a ser DJ e ir a batallas con ellos. Esa fue una buena parte de mi vida también, los bailes escolares en los que tocaba.
Fue divertido, yo practicaba por horas. En ese tiempo era el tocadiscos, beat-matching, realmente me enganché en eso y pasé por esa etapa en mi vida, musicalmente.
¿Cómo hiciste esos bailes y fiestas escolares?, me refiero a que, siendo un chico haciendo eso es bastante increíble. ¿Hiciste bailes de gala?
Bailes escolares y fiestas, cosas por el estilo. A la gente le gustaba. Yo era un poco diferente cuando estaba en la escuela. Todo mundo pensaba que yo era gay y me gustaba mucho la música romántica de los 80s. Así que llevaba el delineador y los pantalones rosas, mi banda favorita era Duran Duran (risas). Salir allí y tocar en esos bailes, la gente no sabía que carajo pensar sobre mi. Encima de todo, yo trabajaba en la morgue haciendo autopsias, realmente era un maldito desmadre. Nadie sabía que pensar sobre mi.
Trabajando en la morgue

¿Cómo empezaste a trabajar en la morgue? ¿Tu escuela tenía algún tipo de programa?
Si, se llamaba ROP (programa de ocupación regional, en inglés). Mucha gente necesitaba terapistas respiratorios o técnicos de EKG (electrocardiograma) y cosas por el estilo. Y era un programa para que pudieras tener un pie en la puerta y perseguir una carrera.
Por supuesto me encantaban las películas de terror y mierda muy turbia desde que salí de mi madre (risas), me dijo «oh, quiero hacer autopsias, creo que será increíble». Y a eso fue para lo que apliqué. Tuve que pasar por tres malditas entrevistas y exámenes psicológicos y cosas por el estilo, porque era básicamente un niño. Tenía 16, 17 años de edad y me dejaron pasar por todas las entrevistas. Les encanté y me dejaron entrar al programa.
Me presenté el primer día y ese primer día cambió mi vida para siempre. Me enfrenté a mi propia mortalidad, la mortalidad de todos. Nosotros como estadounidenses, pienso que vamos a vivir para siempre y cuando vi mi primer cuerpo sin vida me puse pálido, blanco y un poco asustado. Pero entonces entré a hacer mi primer autopsia y me enganché, me encantó hacerlo.
No me imaginé que tendría que lidiar después con el TEPT (Trastorno por estrés postraumático) por culpa de este trabajo porque estaba haciendo (autopsias a) bebés y cosas que realmente eran intensas y que no debí haber hecho yo. No me dejaban trabajar en los casos de asesinato pero trabajar con niños – hubo una vez que le hicimos la autopsia a un niño y su estómago estaba una cantidad enorme de cocaína, resulta que se la había encontrado a su madre y se la había tragado, me rompió el corazón.
En ese entonces, me volví muy inexpresivo al respecto y no sabía si debía bromear o algo para mantenerme cuerdo, pero fue demasiado para un chico de mi edad. Pero realmente lo disfruté mientras duró, siempre hay algo bueno y algo malo en todo, ¿no?
¿Cuándo fue que dejaste la profesión?, ¿Qué te impulsó a decir, «sabes qué, no puedo hacer esto»?
Surgió esta cosa llamada, «korn» (risas)
Esa es una buena razón (más risas)
Estuve ahí en la morgue un tiempo, luego apliqué para una posición de tiempo completo, porque yo trabajaba medio tiempo cuando necesitaban ayuda y no me lo dieron. Así que me registré en el Colegio de Ciencias Forenses de San Francisco, ahí fue cuando empecé a trabajar en las funerarias, empecé a embalsamar cuerpos e hice eso por dos años. Después surgió lo de Korn y ahí acabó todo.
Y creaste el logo de la banda, el icónico logo.
Si, bastante rápido con mi mano izquierda y un crayón negro y eso se convirtió en el logo. Después lo mejoramos. El estudio donde solíamos trabajar se llamaba Underground Chicken Sound. Había una una prensa para imprimir cosas en camisetas, trabajamos el logo y empezamos a sacar stickers y a hacer camisetas.
Así fue como publicitamos a la banda en su momento. No había Internet. Así que íbamos por ahí pegando stickers de Korn por todas las señales de Alto en Huntington Beach y les dimos un montón a los fans y ellos las pegaban en todos los pueblillos en California hasta el punto en que la gente decía, «¿de qué diablos se trata esta banda ‘Korn’?». Fue grandioso (risas), me sentaba ahí por horas haciendo stickers.


