Nme.com
‘The Nothing’ de 2019 encontró al líder Jonathan Davis aplastado por el dolor. El seguimiento agrega un toque tentativo de esperanza a la discografía de la banda.
En un catálogo anterior de álbumes traumáticos, el último álbum de Korn, ‘The Nothing’ de 2019, fue el más oscuro hasta el momento. Antes de las sesiones de escritura y grabación, el vocalista y letrista Jonathan Davis perdió a su madre, seguida seis meses después por su ex esposa Deven. Con su vida en picada, vertió cada gota de su dolor en el álbum en un intento inútil de procesar lo no procesable: al final de la pista de apertura, se lo podía escuchar llorando desconsoladamente en la cabina vocal. En el nuevo disco de los veteranos del nu-metal, ha dado un giro. Lo que siempre diferenció a Korn de las muchas, muchas bandas que intentaron emular su sonido, fue la voluntad de Davis de expresar sus emociones, narrando el abuso y sus problemas sobre guitarras lodosas y retorcidas. El título del primer sencillo de ‘Requiem’, ‘Start The Healing’, fue el primer indicio de una perspectiva más positiva esta vez. De hecho, Davis le dijo recientemente a NME: «Estoy en un mejor lugar mental que nunca, donde no estoy en un estado constante de miedo, ansiedad o depresión». El resultado es un álbum que, por primera vez en los 29 años de carrera de la banda, rebosa esperanza.
Según el guitarrista Brian ‘Head’ Welch, Korn buscaba una «sensación más ligera» más esperanzadora, y eso se nota en la música: en la mejor y más brillante pista, ‘Let The Dark Do The Rest’, los riffs característicos de la banda ceden a un puente melódico y de ensueño que es positivamente bonito para sus estándares. En medio del nuevo espacio, Davis canta, «Solo quiero ver lo que depara el futuro» como un hombre al que se le ha quitado el peso del mundo de los hombros. 14 discos tratando de explicar las injusticias más crueles de la vida han sido reemplazados por la aceptación y, con ella, una sensación de paz.
Dicho esto, Davis admite temores de que su nueva felicidad pueda ser arrebatada en cualquier momento. En ‘Lost In The Grandeur’, ese temor está siempre presente. Enterrada bajo el click y el clack del bajo de Reginald ‘Fieldy’ Arvizu, su voz gorgotea y murmura, solo distinguible con auriculares, simbolizando las molestias de la duda en su cabeza. En el cierre ‘Worst Is On It’s Way’, el miedo vuelve a respirar en el cuello de Davis: «Lo siento correr por dentro / lo escucho respirar y me doy cuenta…»
Como tal, llamar a este el primer álbum «feliz» de Korn seria precipitado. Para ser más exactos, ‘Requiem’ ha aportado algo nuevo a una discografía, que hasta ahora ha sido una exploración del sufrimiento humano. Ha llevado al disco más matizado de la banda hasta la fecha.
